domingo, 1 de noviembre de 2020

Corriente Arriba

Todos conocemos personas a las que les ha pasado esto. No hay urgencia, no hay vigilancia. Dejan de escuchar con atención  y cada ves les es mãs fácil dejar de considerar a Jesucristo o fijar sus ojos en Él. 

Como resultado de esto, primero dejan
de vivir su cristianismo, para convertirse en una mera práctica. 

En segundo lugar, es como si en ves de  avanzar, se quedan estacionados y con indiferencia lo aceptan. Dejan de congregatse, dejan de orar, dejan de leer la Biblia.

Y tercero comienzan a moverese, pero en el sentido contrario, alejandose más y más de su pasión y entrega que un día tuvieron por Cristo. 

El peligro no es solamente que dejamos avanzar. La metáfora que quiero dar como ejemplo es que  la vida de este mundo no es un lago, es un río,  y fluye hacia la destrucción. 

Si dejamos de escuchar seriamente a Jesús; si dejamos de considerar las enseñanzas y principios de vida que Dios nos dejo en La Biblia. Si dejamos de poner nuestra mirada en Él y obedecerlo, entonces no te quedarás quieto; irás hacia atrás. Las corrientes del mundo te llevaran lejos de Cristo.

Y el quedar a la deriva en las corrientes de este río es algo mortal en la vida cristiana. 

Este no es un estilo de natación difícil de aprender. Lo único que nos impide nadar contra la cultura pecaminosa no es el grado de dificultad elevado que es nadar contra esa corriente, sino el deseo pecaminoso que cada ves crece más, de ir con la corriente y disfrutarlo. Ese es el verdadero peligro. 


La solución no es nadar contra esta corriente, la solución es salirse de este rio. Y Hebreos 2:1, es el salvavidas que Dios nos lanza para ayudarnos hacerlo.

Esta Palabra de Dios nos dice: Presta mucha atención a lo que has oído. Es decir, considere lo que Dios está diciendo en su Hijo Jesús. Fije sus ojos en lo que Dios está diciendo y haciendo en el Hijo de Dios, Jesucristo.

Si te encuentras en esta situación es muy probable que no estes conciente de ella y el leer estos parrafos te sea molesto. Es necesario la intervención divina de Dios que nos permita ver la condicion en la que estamos, pero cuando esto suveda no debemos quejarnos de que Dios nos ha dado un trabajo muy dificil. El llegar a esa condición due un proceso lento y paulatino, y el salir de alli, se luede ver como algo inalcansable o muy dificil.

Pero en realidad no lo es, siguiendo con la metáfora, es simplemente como un salvavidas que nos llegar en los momentos que nos estamos ahogando y Dios es el que tira de la cuerda para sacarnos de allí. 

Es una invitación solemne de aceptan ser sumergidos en otro río, el Río de Dios que en lugar de ir corriente abajo, de una manera milagrosa desafiando la fuerza de gravedad, va corriente arriba; y raoidamente, comenzamos a recordar lo hermoso y satisfactorio que era nadar en Su corriente de Vida.